Viernes 13 de Diciembre del 2019



Monitoreo y control de la langosta en la región del NOA

En el año 2015 hubo una explosión demográfica que llevó al Senasa a redoblar los esfuerzos en la tarea. Según explica la directora de Sanidad Vegetal del Organismo, Wilda Ramírez, “el nivel de precipitaciones y lo poco riguroso que fue el invierno pasado crearon las condiciones para que apareciera una tercera generación en el año, que aumentó exponencialmente la densidad poblacional”.

17/03/2017


Y para dar una cabal dimensión del problema, grafica la profesional: “Se trata de los mayores niveles de reproducción y dispersión de la plaga en 60 años”.

 En ese marco, a fines de febrero personal del Organismo se trasladó al lugar con tres equipos de trabajo y realizó un intenso recorrido. Un grupo monitoreó la zona fronteriza con las repúblicas de Bolivia y Paraguay; otro se movilizó por la Ruta Nacional Nº 81 y el tercer equipo por la Ruta Nacional Nº 16.
Desde el Organismo hicieron saber que esta tarea permitió constatar que los insectos detectados no eran langostas sino tucuras de características similares pero de menor peligrosidad para los cultivos y vegetación.
Asimismo que las acciones que lleva adelante el Senasa en las zonas visitadas apuntan a prevenir la presencia de la plaga y evitar niveles de población del insecto que resulten perjudiciales o signifiquen una amenaza de daño para la vegetación y los cultivos de la región, además de evitar la formación de mangas y la dispersión de focos que puedan escapar de la zona de acción.
Por esta razón, se recuerda que el productor o propietario del campo es el primer responsable en el control de la langosta para lo cual debe utilizar los productos autorizados por el Senasa respetando las indicaciones del marbete.
Por último desde el organismo reiteraron “a los productores y a la población en general que denuncien la presencia de langostas personalmente ante su oficina más cercana o en la sede comunal, llamando a la línea gratuita 0800-999-2386 o enviando un correo electrónico a acridios@senasa.gov.ar”.
La Langosta es una plaga voraz que amenaza a los cultivos, campos de pastoreo y montes naturales. Las acciones de control y monitoreo de langostas que realiza el Senasa permanentemente, se intensificaron durante la emergencia sanitaria acontecida en el año 2015, logrando evitar daños mayúsculos en distintos sectores productivos del norte argentino.
Se reproduce a gran velocidad y puede movilizarse de a decenas de millones de individuos, formando mangas que descienden a los cultivos a alimentarse y es ahí cuando causan las peores pérdidas productivas. Estos agrupamientos son capaces de consumir una cantidad de cultivos equivalente al alimento que necesitan 2.500 personas en un día.

Cooperación 
internacional 

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) continúa prestando colaboración técnica en Bolivia con el objetivo de disminuir los daños de la plaga de langostas en ese país. Un equipo de técnicos del Programa Nacional de Acridios del Organismo, se encuentra realizando viajes a la región de Santa Cruz de la Sierra para cooperar y transmitir su experiencia.
Durante la primera misión de cooperación, los técnicos del Senasa, junto con representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), se reunieron con miembros del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y productores de Bolivia a fin de analizar el estado de situación de la plaga en ese país y realizaron una recorrida por las localidades afectadas.
Asimismo, brindaron la experiencia argentina en el manejo de la langosta basada en el monitoreo continuo de la plaga, el control de los estados juveniles detectados en forma temprana a fin de evitar la formación de mangas y su dispersión  hacia  áreas productivas, evitando de esta manera grandes pérdidas económicas. Recalcaron la importancia de contar con un Programa Nacional de Control y del trabajo conjunto público-privado que permitió reaccionar en forma rápida y eficiente ante la última explosión demográfica  que se produjo en nuestro país en 2015. El foco detectado en Bolivia es de la misma especie sobre la que se realizan monitoreos y acciones permanentes para su control en el territorio nacional.

Control de la plaga 

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció una red de monitoreo oficial que permite la identificación temprana de focos en estadios juveniles y el control en el momento oportuno, con el objetivo de disminuir su reproducción, evitar la dispersión, lograr una merma del nivel poblacional y mantener a la población de insectos en su hábitat natural.
El 29 de septiembre de 2016, en la ciudad de Fernández, provincia de Santiago del Estero, se realizó una reunión encabezada por el Senasa y el Ministerio de Agroindustria de la Nación, en la cual se presentó un plan de trabajo para el control de la plaga de langosta durante la próxima temporada.
Este encuentro surgió a partir de la coordinación de las autoridades del Senasa y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para el abordaje de los programas de acridios –que incluye langosta y tucuras- y del picudo algodonero.
En este sentido, se resaltó el rol del productor, de denunciar su presencia. En los controles habrá una corresponsabilidad: los productores deberán actuar en sus campos y el Senasa en montes naturales o terrenos donde no haya presencia de agricultores.

Campaña 2015-2016

Como respuesta a esta extraordinaria situación, el Senasa se puso al frente de las acciones coordinadas junto al Ministerio de Agroindustria de la Nación, otros organismos nacionales y los gobiernos de las provincias afectadas, a fin de monitorear y controlar focos de langostas en la región norte de nuestro país.
De esta manera, el Organismo dispuso la creación de equipos especiales conformados por más de 30 técnicos de seis centros regionales, quienes trabajan toda la semana monitoreando y controlando focos, así como también acudiendo de inmediato ante denuncias. A partir de la declaración de la emergencia de la plaga se abrió una línea telefónica, una casilla de correo electrónico y un número de Whatsapp para que los productores se comuniquen e informen la presencia de langostas en sus campos. Al respecto, Ramírez señala que estos canales “demostraron ser efectivos porque permiten brindar una respuesta rápida. En general, los equipos no tardan más de 24 horas en verificar una denuncia”.
Para la tarea de control se utilizan productos autorizados, los cuales se aplican a pie con motomochilas, o bien a bordo de camiones y tractores con máquinas turbosoplantes. También se emplean aviones para pulverizar sobre grandes superficies. Gracias a estas acciones, en lo que va del año los equipos técnicos lograron controlar más de 600 focos de langostas antes de que dañaran cultivos y detectaron nuevos sitios de oviposición para posteriores controles tempranos.
Más allá de los esfuerzos liderados por el Estado Nacional a través del Senasa, la tarea se complementa con el rol clave que juegan los productores, quienes también deben monitorear la plaga y efectuar controles en sus propios campos con productos homologados. “El control de esta explosión demográfica llevará tiempo y requerirá que el sector público y privado trabajen de forma coordinada y en cooperación permanente. Sólo así podremos disminuir las poblaciones de langostas hasta llegar a niveles que no representen un peligro para la producción”, concluye Ramírez.

Características 
de la langosta

La especie de langosta presente en nuestro país se denomina Schistocerca cancellata. Sus ejemplares adultos tienen entre 5,5 y 6,5 cm de longitud, aunque los machos pueden ser ligeramente más pequeños. Poseen cabeza, patas y abdomen castaños, y en sus alas manchas oscuras. Su modo de vida se divide en dos fases: una solitaria, donde se desplazan individualmente, y una gregaria, en la que forman agrupamientos numerosos. Los de ninfas se llaman bandos y los de adultos son las conocidas mangas.
El ciclo reproductivo del insecto consta usualmente de dos generaciones anuales con mayor actividad durante los meses cálidos. Tras el apareamiento, las hembras perforan la tierra y entierran a varios centímetros de profundidad una espiga u ooteca que aloja los huevos. En épocas de oviposición, un solo individuo puede depositar ootecas de hasta 180 huevos cada diez días. Los ejemplares jóvenes son llamados ninfas y atraviesan cinco o seis etapas antes de llegar a la adultez. Las ninfas también son conocidas como “saltonas”, ya que todavía no tienen desarrolladas sus alas y se desplazan dando brincos gracias a la fuerte musculatura de sus patas traseras. En este estadio, su color varía de acuerdo con el comportamiento solitario (verde) o gregario (marrón).
Es muy probable que el relato bíblico que hace referencia a una “gran nube de seres vivientes que devoran todo a su paso” haga alusión a esta plaga, que se reproduce a gran velocidad, puede movilizarse de a decenas de millones de individuos, formando mangas que oscurecen el cielo y pueden arrasar cultivos de cereales, oleaginosas, frutales, hortícolas, pasturas y montes naturales, además de dañar la flora nativa.




RELACIONADAS








E-mail: contacto@elpregon.com
Todos los derechos reservados © 2019


DIARIO EL PREGON © 2015 Todos los derechos reservados.