Sábado 29 de Febrero del 2020



EL GOBIERNO TURCO LAZÓ INSULTOS

Holanda intentó distender la crisis

Un día después de que Holanda deportara a una ministra turca que quería encabezar un acto de campaña, Amsterdam intentó ayer reanudar un diálogo con Ankara para evitar una crisis diplomática, pero el presidente Recep Tayyip Erdogan advirtió que el país europeo “pagará el precio” por su comportamiento “vergonzoso” y volvió a acusar a las autoridades de “nazis y fascistas”.

12/03/2017


Un día después de  que Holanda deportara a una ministra turca que quería encabezar  un acto de campaña, Amsterdam  intentó ayer reanudar un diálogo  con Ankara para evitar una crisis  diplomática, pero el presidente  Recep Tayyip Erdogan advirtió  que el país europeo “pagará el  precio” por su comportamiento  “vergonzoso” y volvió a acusar a  las autoridades de “nazis y fascistas”.

Mientras la tensión entre los dos  países escalaba, el gobierno francés se diferenció ayer de Holanda  -y de Alemania, otro país europeo  que en las últimas semanas prohibió actos proselitistas turcos- y  permitió que el canciller turco,  Mevlut Cavusoglu, encabece un  mitin en la ciudad de Metz, en el  noeste del país, para promocionar  el “Sí” a la reforma constitucional  de Erdogan.
“Francia es un Estado de Derecho (...). En ausencia de una amenaza confirmada contra el orden  público, no había razón para prohibir esta reunión que no presentaba ninguna posibilidad de injerencia en la vida política francesa”, explicó el canciller francés,  Jean-Marc Ayrault, en un comunicado, citado por la agencia de  noticias EFE.
El próximo 16 de abril la sociedad turca está convocada a las urnas para ratificar o rechazar una  reforma constitucional impulsada  por el propio Erdogan para que el  país adopte el sistema político  presidencialista y abandone el actual sistema parlamentario. En  Europa vive en una enorme parte  de la diáspora turca y, por eso,  gran parte del gobierno expandió  la campaña electoral a las potencias de ese continente vecino.
El acto en Metz fue organizado  por la sección de Lorraine de la  asociación Unión de los Demócratas Turcos Europeos y contó  con la presencia estelar del canciller Cavusoglu.
La ministra de Familia y Políticas Sociales de Turquía, Fatma  Betül Sayan Kaya, también tenía  planeado encabezar un acto similar ayer en la ciudad holandesa de  Rotterdam, en el oeste del país,  no muy lejos de La Haya, pese a  que el gobierno nacional le había  advertido que no permitía que  funcionarios extranjeros hicieran  campaña en su territorio.
En consecuencia, la ministra fue  deportada y escoltada durante la  madrugada hasta la frontera con  Alemania, lo que desató la furia  de Ankara.
Después de la larga y tensa jornada del sábado, el primer ministro holandés, Mark Rutte, tomó  las riendas personalmente de la  situación, pidió “bajar la tensión  diplomática” y adelantó que no  responderán a los agravios del  gobierno turco.
“No vamos a ceder a los chantajes. El sábado hablé ocho veces  por teléfono con mi homólogo  turco para busca una solución  dialogada. Fue imposible”, contó  a la prensa.
“Queremos desacelerar, pero si  los turcos insisten en escalar, responderemos con las medidas adecuadas”, advirtió Rutte, haciendo  un difícil equilibrio entre un llamado a la moderación y una tajante advertencia.
Las palabras del premier holandés, sin embargo, no calmó los  ánimos en Ankara.
“Nuestro encargado de negocios  consular y nuestra ministra no pudieron acceder a su propio consulado. Además, el cónsul, que estaba dentro, no pudo salir, no le  dieron permiso. Esto es una violación total de la Convención de  Viena”, denunció el canciller Çavusoglu en referencia al tratado  internacional que regula los derechos del personal diplomático,  según la agencia de noticias turca  Anatolia.
“Estas prácticas son racismo.  Son xenofobia, hostilidad al islam, vulneración de la democracia, violación de las libertades”,  agregó el funcionario desde la  ciudad francesa Metz.Desde Ankara, el presidente Erdogan fue aún más duro y aseguró  que la decisión de Holanda estuvo vinculada a las elecciones generales de esta semana y al clima  anti musulmán que domina gran  parte de la derecha en ascenso.
“Si Holanda sacrifica las relaciones con Turquía por las elecciones que celebrará el miércoles,  pagarán un precio por ello. Aún  no llegamos a hacer lo que hay  que hacer. Veremos lo que pasa el  miércoles (próximo). Los que hicieron eso se enfrentan a 250.000  turcos”, advirtió el mandatario,  en referencia a la comunidad turca en ese país europeo.




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