Jueves 23 de Mayo del 2019



Agroindustria impulsa la producción de bioenergía

Los biocombustibles son los principales generadores de energía derivada del sector agroindustrial y aportan impactos ambientales positivos. Argentina es el tercer productor y el primer exportador mundial de biodiesel, y además impulsa la generación de bioetanol, biogás, y biomasa leñosa, con el objetivo de incrementar la participación de las energías renovables en su matriz energética, y también reducir como mínimo, un 17% las emisiones de dióxido de carbono entre otras acciones.

17/02/2017


La producción agroindustrial ha cambiado su paradigma productivo ofreciendo no sólo alimentos, maderas y fibras, sino también energía. La bioenergía puede ser generada a partir de procesos específicos de transformación de aceites o granos como en biodiesel o bioetanol, o producida a partir de subproductos (antes considerados residuos) que pueden ser transformados en biogás o en energía térmica.
El Ministerio de Agroindustria de la Nación, a través de la Secretaría de Agregado de Valor, concibe como una línea de gestión estratégica el desarrollo de la Bioeconomía, gestionando proyectos y acciones para asegurar que el desarrollo de la bioenergía derivada de biomasa sea funcional al interés nacional, sectorial y de las economías regionales.
Las externalidades positivas de la producción de bioenergía no radican sólo en la sustitución de combustibles fósiles, no renovables, sino que permiten repensar el espacio rural a partir de una nueva visión de economía circular o bioeconomía, una nueva metodología para abordar los planes de desarrollo territorial.
Bajo este nuevo paradigma, las bioenergías permiten diversificar el mercado de las materias primas y promueven su transformación en origen evitando fletes de biomasa barata para ser transformada o exportada en las zonas portuarias y el abastecimiento de energías desde zonas de generación lejanas. La generación distribuida de energía permite enfrentar los típicos planteos de economías de escala contraponiendo las economías de localización, ¨la biomasa viaja mal¨.
El desarrollo territorial así enfocado genera demanda de mano de obra local, integrando las producciones agrícolas con las pecuarias y cerrando el ciclo con la producción y reutilización de la energía producida, aporta de esta forma a reducir la huella de carbono y la huella hídrica entre otros beneficios.
En el mundo, el 14 de febrero se celebra el día de la energía por un uso racional y sostenible, y desde la cartera nacional se promueve la generación de energía derivada de biomasa, que proviene de la luz solar, la cual gracias al proceso de fotosíntesis, es aprovechada por las plantas verdes mediante reacciones químicas en las células.
Los efectos derivados de la producción y uso de los biocombustibles en todas sus formas, pueden analizarse mediante el empleo de indicadores, y en particular, los efectos ambientales pueden evaluarse a través de La Huella ambiental (HA), un indicador de ciclo de vida que abarca diversos impactos ambientales relacionados con las emisiones al ambiente, y el uso, agotamiento y degradación de recursos escasos.  Las formas más conocidas de bioenergía derivada de biomasa, son los biocombustibles como el Biodiesel, Bioetanol, Biogás y Biomasa leñosa.
 




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