Jueves 28 de Mayo del 2020



MANTENÍA UNA RELACIÓN OCULTA

Prefecto asesinó a su sobrina en Villa Lugano

El suboficial de la Prefectura Naval Argentina (PNA) detenido por el crimen de su sobrina Gabriela Villaroel, en el barrio porteño de Villa Lugano, se autoincriminó cuando declaró en la comisaría y le dijo a la Policía que tenía una relación amorosa con ella y, por eso, estaba separado de su mujer, tía materna de la víctima, informaron fuentes policiales y judiciales.

02/08/2016


“Yo sé dónde está Gabriela y está  muerta. Discutimos y la maté”, dijo  el cabo segundo de la PNA Néstor  Fabián Quintana (29), cuando se autoincriminó ante los detectives de la  comisaría 48va. de la Policía Federal  de la ciudad en una confesión que sólo tendrá validez judicial si la repite  mañana en su indagatoria ante la jueza de la causa, Elizabeth Paizán.
La autopsia confirmó ayer lo que el  lunes ya habían visto los médicos policiales que realizaron el levantamiento del cuerpo y se estableció que  la causa de la muerte de Villarroel  (18) fue una “asfixia mecánica”, mediante estrangulamiento, y que no tenía signos de ataque sexual, según  reveló uno de los investigadores.
Pero los expertos del Cuerpo Médico Forense también le aportaron a la  jueza Paizán un dato que puede ser  de utilidad para reconstruir las últimas horas de la víctima.
Es que, si bien hay que esperar estudios complementarios, los forenses  estimaron la data de muerte en las 48  horas antes a la autopsia, es decir,  que la chica fue asesinada durante la  mañana del domingo, lo que indica  que estuvo con vida un día y medio  desde su desaparición el viernes por  la tarde.
En su confesión policial, Quintana  dijo que tenía “una relación” oculta  con su sobrina y que incluso por ese  motivo en diciembre último se había  separado de su esposa, que es una de  las hermanas de la madre de la víctima.
El imputado también explicó que  había alquilado la habitación de la  calle Zelarrayán 5336 donde fue hallado el cadáver, porque en ese sitio  tenía los encuentros clandestinos con  su sobrina.
Un jefe policial explicó que empezaron a investigar a Quintana a partir  de un dato aportado por vecinos respecto a que había sospechas de que la  chica y su tío tuvieran algún tipo de  relación.
Por ese motivo, Quintana fue llamado a declarar por los efectivos de  la comisaría 48 de la PFA y tuvo que  enfrentar a los efectivos en tres oportunidades por sus constantes contradicciones e incongruencias.
“Cada vez que daba una explicación, metía la pata y terminó confesando y diciéndonos dónde estaba el  cuerpo”, dijo una fuente policial.
Según los investigadores, Quintana  primero se puso nervioso cuando no  supo explicar cuándo fue la última  vez que había estado con Gabriela.
Luego se le pidió su teléfono celular para volver a llamarlo, y dijo que  se lo habían robado en el barrio de La  Boca y que también le sacaron 5.000  pesos, en un supuesto asalto que él  denunció en la comisaría 24a.
Cuando se le preguntó de qué cajero había retirado el dinero, no pudo  precisarlo, detallaron los voceros.
A pesar de las dudas, los policías lo  dejaron ir y se volvieron a encontrar  con él una hora después en la casa de  la madre de la víctima.
Posiblemente ante la presión que ya  había sobre él por sus constantes  contradicciones, el hombre se presentó espontáneamente en la comisaría y pidió hablar directamente con el  jefe de la dependencia, a quien le  confesó el crimen y dijo dónde estaba el cadáver.
Ayer a la mañana el padrastro y una  tía de Gabriela aseguraron a la prensa que el tío “confesó” ante los investigadores haber asesinado a su sobrina.




RELACIONADAS








E-mail: contacto@elpregon.com
Todos los derechos reservados © 2020


DIARIO EL PREGON © 2015 Todos los derechos reservados.