Martes 04 de Agosto del 2020



DICE QUE SE LE “ESCAPO EL TIRO”

Iniciaron juicio a un hombre por asesinar a su excuñado

Un individuo de veintiocho años de edad comenzó a ser juzgado por el homicidio de su ex-cuñado, un estudiante de ingeniería que murió en 2014 tras recibir un balazo en el tórax cuando iba a bailar con amigos en el barrio porteño de Núñez, aunque en su defensa el acusado dijo que se le escapó el tiro, informaron fuentes judiciales.

17/07/2016


  Un individuo de veintiocho años de edad comenzó a ser juzgado por el homicidio de su ex-cuñado, un estudiante de ingeniería que murió en 2014 tras recibir un balazo en el tórax cuando iba a bailar con amigos en el barrio porteño de Núñez, aunque en su defensa el acusado dijo que se le escapó el tiro, informaron fuentes judiciales.

 Se trata del individuo identificado como Felipe María Stanga, de veintiocho años de edad, que llegó en libertad al debate a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 17 de la ciudad de Buenos Aires y procesado por el “homicidio con dolo eventual agravado por el uso de arma de fuego” del jóven Tomás González Rossi, de veinticuatro años.
 Acorde refiere la Procuración General de la Nación, el hecho ha sido calificado como “dolo eventual” e implica que el acusado pudo no haber tenido intenciones de disparar pero debió haberse representado el daño que podía causar con su accionar, en este caso empuñar una arma de fuego.
 “Vamos a estudiar si en los alegatos pediremos una condena por dolo directo ya que el arma utilizada en el homicidio solamente se acciona apretando el gatillo”, explicó Aníbal Mathis, abogado de la familia de la víctima.
 El tribunal integrado por los jueces doctores Juan Giudice Bravo, Pablo Vega y Alejandro Noceti Achával, fijó para el 9 de agosto próximo los alegatos de las partes.
 Durante el debate declararon varios testigos y el propio Stanga, quien trabajaba para su padre despachante de Aduanas, y contó que en la noche del 24 de octubre de 2014 él se dirigió a la casa de uno de sus amigos en el barrio de Belgrano donde se encontraba González Rossi, que había tenido una relación sentimental con una hermana del ahora acusado.
 El imputado dijo que provenía de la casa de sus padres y que llevaba consigo su pistola calibre .40 marca Ruger SR, la cual había dejado en ese lugar durante un viaje que él había hecho hace un tiempo atrás.
 Según Stanga, cerca de la medianoche otro amigo pasó a buscarlos en un Ford Focus para ir a bailar, pero primero se dirigieron a la casa de él para cambiarse de ropa y dejar el arma.
 En el viaje la víctima se ubicó en el asiento del acompañante, en tanto que Stanga lo hizo detrás del conductor y cuando circulaban por Larralde, antes de llegar a la avenida Cabildo, el acusado realizó un disparo que impactó en el tórax de González Rossi, quien murió a la 1:35 del 25 de octubre en el Hospital Pirovano.
 Ante las preguntas del fiscal de juicio Oscar Ciruzzi, Stanga respondió que no recordaba si el arma tenía el cargador colocado o si había revisado si estaba cargada pero aseguró que su ex-cuñado le había pedido verla en la casa de su amigo ya que quería “ir a cazar”.
 Luego, indicó que cuando estaban en el automóvil, la víctima insistió en que le mostrase la pistola, por lo que la sacó del estuche y la puso en su falda, aunque negó haber empuñado el arma sino que explicó que se estiró, con los manos y brazos extendidos y con el caño apuntando hacia él para que González Rossi la tomara.
 Stanga adujo que en ese momento fue que se produjo “un estallido”, en tanto que los jueces le recordaron que en su indagatoria durante la instrucción de la causa él había afirmado que el arma apuntaba hacia el damnificado cuando la sacó.
 “En ese momento tenía mucho estrés, ahora lo recuerdo como lo conté”, respondió el acusado y dijo que había dicho que “se le había escapado un tiro”.
 Además, el acusado dijo también que la víctima le habría manifestado que el arma le producía “algo así como adrenalina” y que en ningún momento “tuvo miedo”.
Respecto del manejo de armas, Stanga respondió que él cazaba desde los doce años, pero añadió que la pistola utilizada en el hecho la tenía desde 2013 y que con ella sólo había practicado tiro al blanco en algunas oportunidades.
 En el debate también declaró Ariel Redondo, dueño de la vivienda en donde se reunieron los amigos la noche del hecho, y contó que al momento del disparo él iba en el asiento detrás del acompañante del Ford Focus.
 “Felipe sacó el arma y Tomás le dijo ‘guarda eso que me da miedo’, se dio vuelta con los brazos extendidos como para alejarlo y en ese momento hubo un fogonazo blanco”, señaló el testigo y agregó que “ni bien pasó, Felipe dijo “se me escapó un tiro”.
 Por su parte, Javier Mira, quien conducía el automóvil Ford Focus, declaró que “no sabía que había un arma dentro del auto hasta la explosión”.
 En tanto, un perito en balística detalló ante el tribunal que para que se produzca el disparo se debe accionar la cola del disparador con una fuerza equivalente a 2,8 kilogramos y en un punto determinado del gatillo. 
 El perito sostuvo además que el disparo que mató a González Rossi “fue realizado a una distancia mayor a quince centímetros”, lo que coincide con lo que consta en la causa, donde figura que el tiro fue efectuado a “cincuenta centímetros”.
 En el juicio también declararon familiares de Stanga y de la víctima,quienes señalaron que no eran amigos “tan cercanos” más allá de la relación que habían tenido como “cuñados”.




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