Viernes 18 de Octubre del 2019



TENSA SU RELACION CON CAMBIEMOS

Pensando en un peronismo sin PJ, Massa se enfoca en ejes temáticos

El jefe del interbloque UNA, Sergio Massa, avanza en el diálogo con dirigentes peronistas e imagina posibles acuerdos tácticos que no le impliquen una vuelta al Partido Justicialista, a la vez que busca focalizar su agenda en temas de coyuntura y marcar los errores del Gobierno, aunque tensa la cuerda con Cambiemos en la Provincia por el armado territorial del gobierno PRO.

12/07/2016


El jefe del interbloque UNA, Sergio Massa, avanza en el diálogo con dirigentes peronistas e imagina posibles acuerdos tácticos que no le impliquen una vuelta al Partido Justicialista, a la vez que busca focalizar su agenda en temas de coyuntura y marcar los errores del Gobierno, aunque tensa la cuerda con Cambiemos en la Provincia por el armado territorial del gobierno PRO.

Desde su entorno más cercano en la cúpula del Frente Renovador señalaron que la estrategia que Massa mantiene desde principio de año no ha cambiado: “La meta es avanzar en acciones conjuntas con peronistas en el Congreso y tener acercamientos por temas, nada de fotos ni hablar de táctica electoral. Volver al PJ no está ni en agenda”.
Desde el partido confirmaron la reunión con el tigrense que tuvo lugar en la Casa de Entre Ríos con el presidente del bloque del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, el gobernador Gustavo Bordet (anfitrión) y el diputado Diego Bossio, pero remarcan que “ni locos” repiten la estrategia de 2014, cuando se multiplicaron los retratos de incorporación de dirigentes kirchneristas y radicales que luego, muchos de ellos, terminaron yéndose de su lado.
“Lo que menos queremos es aumentar el volumen de fotos con dirigentes. La prioridad es mostrar a Massa con la gente, en centros de jubilados, en pymes y en escuelas”, enfatizaron.
La única con la que no hay problemas para sacarse fotos junto al ex candidato presidencial es la líder del GEN, la diputada Margarita Stolbizer, con quien en el massismo dan por descontado un frente electoral conjunto en las elecciones de medio término el año que viene, aunque de eso, por ahora, no se hablará.
En cuanto a la relación con el ex gobernador José de la Sota, el jefe del FR mantiene un buen vínculo, aunque un sector de la mesa chica del diputado cree que también “es parte de lo que hay que renovar”, pero destacan el funcionamiento articulado de sus legisladores en el Parlamento.
Pero algo cambió entre los dirigentes massistas: a diferencia de lo ocurrido antes de la campaña presidencial, hay ciertos límites que no se quieren volver a cruzar y se marca distancia con viejos aliados -por ejemplo, no hay interés de diálogo con el bloque de los diputados Alberto Roberti, Darío Giustozzi y Sandro Guzmán- y aseguran que “no se va a blanquear a cualquiera con lavandina”.
También con Florencio Randazzo hay una relación más tirante y el equipo del tigrense deja trascender, sin ninguna candidez, que el ex ministro kirchnerista “no sale a la luz pública porque espera que baje la ola de repercusiones por el caso López”.
Algo similar ocurre con el gobernador Juan Manuel Urtubey, con quien Massa tiene diálogo pero consideran que “se está cortando solo en su estrategia”.
Ante este panorama, el Frente Renovador sostiene, aunque en tensión, su acuerdo explícito con Cambiemos en la Provincia e implícito a nivel nacional (que se cristaliza en la participación de massistas en algunos cargos intermedios nacionales, como el de Carlos Hourbeigt en la Comisión Nacional de Valores o el del ex diputado “Cachi” Martínez en ARSAT).
Es que la tensión se incrementó en las últimas semanas debido a que comenzó a analizarse la estrategia de cara al 2017 y en la cúpula del oficialismo existe el temor de que varios dirigentes que busquen un porvenir por fuera del kirchnerismo vayan a engrosar las filas del massismo y lo ayuden a consolidar un posible triunfo como candidato a senador o diputado.
En una especie de contraofensiva, la gobernadora María Eugenia Vidal sumó al intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre, como su futuro ministro de Producción, algo que despertó molestia en el FR, como lo graficó el director del Banco Provincia por la oposición, el massista Mario Meoni: “Entrar en esta pirateada de dirigentes es bajar a la política barata, fue una agresión”.Se sumó a esto los dichos del ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que dijo el viernes pasado en entrevista que iban a procurar “ampliar las bases de sustentación” de Cambiemos a la vez que “consolidar” el frente -a pesar de la queja de la UCR-, en clara alusión a la intención de sumar miembros del PJ en el mayor distrito electoral del país.Desde Cambiemos también comenzaron a disparar y crecen los dardos contra Massa, como los de anoche por parte del subsecretario de Gestión Municipal, Lucas Delfino -del riñón del ministro Rogelio Frigerio-, quien opinó que el diputado ‘juega para la tribuna‘ con el tema del aumento de tarifas y “no contribuye realmente a la solución de algo muy delicado”.Por ahora, los acuerdos de cooperación parlamentaria se mantienen pero Massa y Cambiemos bifurcan sus caminos cada vez más en el terreno del armado electoral.




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