Jueves 12 de Diciembre del 2019



BICENTENARIO - TEDEUM

El Arzobispo de Tucumán advirtió que “no hay libertad humana sin verdad”

El arzobispo de la provincia, monseñor Alfredo Zecca, advirtió ayer que “no hay libertad humana sin verdad” durante su homilía en el Tedeum por los 200 años de la Independencia, que se desarrollaba en la Catedral, con la presencia del presidente Mauricio Macri, gobernadores provinciales, autoridades nacionales y provinciales y representantes extranjeros.

09/07/2016


“Necesariamente la libertad debe realizarse en un horizonte de verdad. No hay libertad humana sin verdad”, dijo el arzobispo durante la homilía que celebró los 200 años del nacimiento de la Argentina.
Monseñor Zecca sostuvo que no era un día “para ahondar en grietas”, sino para encarar el desafío de “construir una sociedad pluralista y democrática‘, al tiempo que destacó la disposición de la Iglesia ‘al diálogo franco, sin excluir, sino incluyendo a todos, y privilegiando a los más pobres‘. 
Macri, acompañado por su esposa Juliana Awada, la vicepresidenta Gabriela Michetti, y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, escuchó las palabras del monseñor Zecca, quien encabezó el Tedéum en compañía del párroco de la Catedral, Marcelo Barrionuevo.
Más atrás se vio al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; a los gobernadores provinciales, con excepción de la gobernadora Alicia Kirchner, que envió a su vicegobernador, Pablo González, y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, que se repone de una intervención quirúrgica y también fue representado por su vicegobernador, Mariano Arcioni.
Además, estaban presentes el jefe de gabinete, Marcos Peña; el ministro de Justicia, Germán Garavano; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el jefe provisional del Senado, Federico Pinedo, entre otras autoridades y funcionarios, legisladores y representantes extranjeros como el rey de España Juan Carlos.
Durante la homilía, Zecca citó las palabras que el Papa Francisco dirigió a los obispos en el marco de las Jornadas de la Juventud en Río de Janeiro en 2013, donde destacó en el ámbito social la necesidad de que la Iglesia anuncie el evangelio “en forma integra; defendiendo sus valores” aunque sea “en contraste con el mundo”, porque de otra forma, advirtió, “la sociedad se desmorona”.
El arzobispo de Tucumán también destacó la disposición de la Iglesia al diálogo franco, sin excluir, sino incluyendo a todos, y privilegiando a los más pobres.
“Que todas las religiones estén comprometidas con el servicio sincero a la Argentina”, manifestó Zecca convocando al diálogo interreligioso.
El arzobispo defendió “el derecho a la vida desde la concepción, el derecho a la educación, al trabajo y que sea bien remunerado y a la justicia imparcial”; rechazó “la violencia de género y las malas condiciones laborales” y afirmó que no hay sociedad que pueda construirse “sin que estos valores estén garantizados”.
Del oficio religioso también participaron el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, los presidentes de ambas cámaras del Congreso de la Nación, legisladores nacionales y gobernadores.
Hasta la catedral llegaron los invitados extranjeros, el presidente Corte Suprema de Chile, Hugo Dolmestch; el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera; el viceministro Asuntos Exteriores de Italia, Mario Giro; el vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic; el ministro de Defensa de Brasil, Raúl Jungmann y el rey emérito de España, Juan Carlos I.
En representación de la Conferencia Episcopal Argentina participaron su presidente, monseñor José María Arancedo (Santa Fe de la Vera Cruz) y su secretario general, monseñor Carlos Humberto Malfa (Chascomús).
También acudieron a la capital tucumana otros obispos de la región y el nuncio apostólico, monseñor Paul Emil Tscherrig, en su condición de representante de la Santa Sede en el país.
Durante el Tedeum se leyó el texto de la carta enviada por el Papa Francisco con motivo de los 200 años de la Declaración de la Independencia.
“Deseo que esta celebración nos haga más fuertes en el camino emprendido por nuestros mayores hace ya doscientos años. Con tales augurios expreso a todos los argentinos mi cercanía y la seguridad de mi oración”, dijo el Papa.
En la misiva, Francisco transmitió un mensaje de cercanía con los “hijos más llagados de la Patria”, entre los que mencionó a los indigentes y desocupados, y sostuvo que a la “Madre Patria no se la puede vender” y que hay que “defenderla de todo tipo de colonizaciones”.
La carta, de una carilla y media, fue firmada de puño y letra por el Papa Francisco y enviada al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo.




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