Martes 23 de Julio del 2019



Monumento a la Independencia

Caminó lentamente a lo largo del cerrito de Santa Bárbara y se internó en el pasado dejando volar sus sentimientos y emociones. Debía realizar una gran obra y quería impregnarse con los recuerdos de épocas heroicas para que sus manos hábiles trasmitan vida y sentimiento a la materia inerte. Logró sus propósitos. Su sensibilidad de artista dio a nuestro pueblo ese monumento maravilloso que está allí a un costado de la torre de Santa Bárbara.

27/06/2016


 Caminó lentamente a lo largo del  cerrito de Santa Bárbara y se internó en el pasado dejando volar sus  sentimientos y emociones. Debía  realizar una gran obra y quería impregnarse con los recuerdos de  épocas heroicas para que sus manos hábiles trasmitan vida y sentimiento a la materia inerte. Logró  sus propósitos. Su sensibilidad de  artista dio a nuestro pueblo ese  monumento maravilloso que está  allí a un costado de la torre de  Santa Bárbara.

La imponencia y majestad de su figura evidencian que su escultor,  Don Ernesto Soto Avendaño, sintió muy hondo el significado que  debía tener su obra. El mismo expresa las emociones que experimentó al caminar en la loma de  Santa Bárbara: ‘me parece oír en el  ámbito las estrofas del himno cantadas por millares de voces, y en  ellas el aliento poderoso de los  pechos varoniles; sus acentos marciales resonaban en mi corazón, y  su fragor era como el que provoca  la mar en tormenta‘.
‘Al calor de todas estas emociones  fue concretándose, primero en mi  corazón luego en mi cerebro la  idea central del monumento, médula y sustancia de toda la obra‘.  ‘Dos estrofas resonaban en mi con  preferencia a las otras, y su amor y  su poder de evocación paralizaban mi atención suscitando el ensueño y la imagen‘.
El cerro de Santa Bárbara donde  se halla emplazado el Monumento  a la Independencia, fue enterratorio indígena, un antigal o sea ‘lugar donde hay cosas antiguas de  piedra‘.
Paseando en este lugar Don Ernesto Soto Avendaño, imaginó los  rostros de los bravos omaguacas,  escuchó el sonar de cascos, vio labios apretados y mandíbulas fuertes ... tuvo la visión sintética pero  imponente de la guerra por la Independencia. Allí erigiría entonces  la obra que le fuera encomendada, para que simbolice la lucha y  el valor que demostraron las huestes argentinas; así lo expresa el diputado Ernesto Padilla en los fundamentos que expuso para el proyecto de la ley que dispone la  erección del monumento: ‘Es pues  acto de justicia, fijar en esos parajes, en que vibran los recuerdos  tan caros para el alma argentina,  testimonios de gratitud que lo reconozcan. Cuando el ferrocarril va  a reabrir definitivamente el acceso  por esa dirección, restableciendo  la arteria de comunicación abierta  hace siglos.




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